Cómo preparar a las niñas para su primera menstruación

primera menstruación

La primera menstruación puede generar curiosidad, nervios, vergüenza o muchas preguntas. Hablar sobre ella antes de que aparezca ayuda a que la niña comprenda lo que sucede y sepa cómo actuar si la regla comienza en el colegio, durante una excursión o lejos de casa.

La menstruación debe explicarse como un proceso normal del desarrollo, no como una enfermedad ni como algo sucio. Las conversaciones sencillas y naturales suelen resultar más útiles que una única charla larga y solemne.

Cuándo suele aparecer la primera menstruación

La primera regla, también llamada menarquia, suele llegar entre los 12 y los 13 años, aunque puede aparecer antes o después sin que exista necesariamente un problema.

Habitualmente comienza entre un año y medio y tres años después del inicio del desarrollo del pecho. También pueden observarse otros cambios de la pubertad, como la aparición de vello, un aumento de la sudoración o modificaciones en la forma del cuerpo.

En los meses previos puede aparecer flujo vaginal transparente o blanquecino. Esta secreción suele ser normal siempre que no tenga un olor fuerte ni provoque picor, dolor o irritación.

No se puede predecir el día exacto de la primera menstruación. Cada niña tiene su propio ritmo de desarrollo, por lo que no conviene comparar su cuerpo con el de amigas, hermanas o compañeras de clase.

Cómo hablar sobre la primera regla

La conversación debería comenzar antes de que aparezca el primer sangrado. Si la niña no sabe qué es la regla, encontrar sangre en su ropa interior puede asustarla.

Puede explicarse que la menstruación es la salida de sangre y tejido del interior del útero a través de la vagina. También es importante aclarar que no se trata de una herida y que forma parte del funcionamiento natural del cuerpo.

No hace falta explicar todo de una vez. El tema puede abordarse cuando surjan preguntas sobre la pubertad, al comprar productos de higiene o durante conversaciones cotidianas.

También es recomendable responder con claridad cuando la niña pregunta. Si el adulto no conoce una respuesta, puede reconocerlo y buscar información fiable con ella, en lugar de cambiar de tema.

Preparar un kit para la primera menstruación

Primera menstruación

Un pequeño neceser en la mochila puede aportar seguridad. No es necesario esperar a que llegue la regla para prepararlo.

Dentro se pueden guardar dos o tres compresas, ropa interior de recambio, pañuelos y una bolsa opaca para llevar una prenda manchada. Las compresas suelen ser fáciles de utilizar al principio porque se colocan directamente sobre la ropa interior.

Conviene enseñarle en casa cómo abrir, colocar, cambiar y desechar una compresa. Practicar antes evitará que tenga que interpretar las instrucciones apresuradamente en un baño escolar.

Más adelante podrá conocer otras alternativas, como las bragas menstruales, los tampones o la copa menstrual. La elección dependerá de su edad, sus preferencias y aquello con lo que se sienta más cómoda.

También puede dejarse otro neceser en casa de los abuelos, en la bolsa de deporte o en cualquier lugar donde pase tiempo habitualmente.

Qué hacer si la regla llega en el colegio

La niña debe saber a qué persona adulta puede pedir ayuda. Puede acudir a una profesora, orientadora, enfermera escolar u otra trabajadora del centro con la que tenga confianza.

Una mancha en la ropa no es motivo de vergüenza. Puede cambiarse cuando sea posible, guardar la prenda en una bolsa y utilizar una sudadera alrededor de la cintura mientras recibe ayuda.

La familia puede preguntar al colegio si dispone de compresas y cuál es el procedimiento habitual. Conocer esta información permite preparar una respuesta concreta antes de que ocurra.

Resulta recomendable que la niña identifique al menos a dos personas adultas de confianza. Saber de antemano qué hacer reduce la preocupación por la posibilidad de que la primera menstruación aparezca fuera de casa.

Higiene durante la menstruación

Primera menstruación

Las compresas deben cambiarse regularmente, aunque todavía no estén completamente llenas. La frecuencia dependerá del flujo y del tipo de producto utilizado.

La zona genital externa puede lavarse con agua y un producto suave, si se utiliza habitualmente. No son necesarias las duchas vaginales, los desodorantes íntimos ni los productos perfumados, ya que pueden provocar irritación.

La niña puede ducharse, hacer deporte, acudir al colegio y mantener sus actividades normales. Tener la regla no obliga a quedarse en casa si se encuentra bien.

También puede registrar el primer día de sangrado en un calendario. Durante los primeros años es habitual que los ciclos sean irregulares, porque el organismo todavía está madurando.

Qué molestias pueden aparecer

La menstruación puede producir dolor leve en la parte baja del abdomen o de la espalda, cansancio, dolor de cabeza, sensibilidad en el pecho o cambios de humor.

Aplicar calor local, descansar y realizar una actividad suave puede aliviar algunas molestias. El dolor no debería impedir acudir a clase, dormir o realizar las actividades habituales.

Cuando sea necesario utilizar un medicamento, la familia debe seguir las indicaciones del pediatra o del farmacéutico y respetar la dosis adecuada para la edad y el peso.

También es importante escuchar cómo se siente la niña. No todas necesitan el mismo tipo de apoyo: algunas quieren hablar y otras prefieren descansar o tener privacidad.

Cuándo conviene consultar al pediatra

Se recomienda consultar cuando la menstruación no ha aparecido a los 15 años, o a los 13 si todavía no existen otros signos de pubertad. También debe valorarse si han pasado más de tres años desde el inicio del desarrollo del pecho.

El sangrado necesita atención médica cuando dura más de siete días, obliga a cambiar la protección con mucha frecuencia o provoca mareos, palidez, debilidad o un cansancio intenso.

También conviene pedir ayuda si el dolor impide ir al colegio, dormir o llevar una vida normal. Las molestias intensas no deben considerarse automáticamente una parte inevitable de la menstruación.

Una valoración profesional permitirá comprobar si existe anemia, un problema hormonal, un trastorno de coagulación u otra causa que necesite tratamiento.

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