Las olas de calor disparan los ingresos psiquiátricos en adolescentes

olas de calor y la salud mental adolescente

Las olas de calor y la salud mental adolescente mantienen una relación cada vez más preocupante. Distintas investigaciones señalan que las temperaturas extremas se asocian con más urgencias por depresión, conductas suicidas y hospitalizaciones psiquiátricas graves entre niños, adolescentes y jóvenes.

Una revisión del Centro de Psicoterapia Itersia advierte de un mayor riesgo durante el verano, especialmente entre quienes presentan problemas emocionales, TDAH o siguen determinados tratamientos. Los incendios forestales también pueden dejar secuelas psicológicas duraderas.

Los días más cálidos duplican el riesgo de ingresos graves

Las temperaturas situadas entre el 1 % de los valores más altos se asociaron con casi el doble de riesgo de hospitalización psiquiátrica durante la temporada cálida. La conclusión procede de un estudio publicado en Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry.

La investigación analizó 719.375 ingresos de personas de entre 5 y 24 años registrados en Nueva Gales del Sur, Australia, entre 2001 y 2022. Los casos incluían esquizofrenia, depresión, consumo problemático de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria y autolesiones. En los meses cálidos, el riesgo relativo alcanzó 1,92 en las jornadas con temperaturas extremas.

El estudio muestra una asociación estadística, pero no demuestra que el calor sea la única causa de cada ingreso. Los investigadores consideran necesario seguir estudiando cómo influyen el descanso, la respuesta fisiológica, el estrés y otros factores sociales.

Los adolescentes con TDAH presentan mayor vulnerabilidad

olas de calor y salud mental adolescente

Las olas de calor se relacionan con más visitas a Urgencias por depresión mayor y conductas suicidas entre menores con TDAH. Un trabajo publicado en PLOS Mental Health estudió los episodios atendidos durante las olas de calor y en los días posteriores.

Los adolescentes de 12 a 17 años fueron el grupo con mayor riesgo. También se observaron asociaciones tras varios días de exposición, sobre todo en urgencias por conducta suicida y casos donde coincidían depresión y comportamiento suicida.

Esto no significa que todos los jóvenes con TDAH vayan a sufrir una crisis. Sí justifica prestar atención a cambios intensos en el ánimo, el sueño, la impulsividad o el aislamiento cuando las temperaturas permanecen muy elevadas.

Por qué el calor puede alterar el equilibrio emocional

El calor intenso puede empeorar el descanso, aumentar la irritabilidad y dificultar la regulación de las emociones. Aunque los mecanismos todavía no están completamente aclarados, el sueño interrumpido, el cansancio, la deshidratación y la pérdida de rutinas aparecen como posibles factores.

En verano disminuye el contacto con profesores y orientadores. La falta de estructura puede afectar especialmente a adolescentes que atraviesan situaciones psicológicas, familiares o económicas difíciles, según Eva Rozalén, psicóloga de Itersia.

Algunos psicofármacos también pueden afectar a la capacidad del cuerpo para regular su temperatura o reducir la percepción del malestar causado por el calor. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda valorar cada caso con un profesional. El tratamiento nunca debe modificarse ni suspenderse por iniciativa propia.

Los incendios forestales dejan un impacto más duradero

incendio forestal salud mental

La exposición directa a incendios forestales se asocia con más síntomas de depresión, ansiedad, estrés y trastorno de adaptación entre los jóvenes. Un estudio de EcoHealth analizó a 746 australianos de entre 16 y 25 años después de los incendios del “Verano Negro” de 2019 y 2020.

Quienes habían vivido directamente los incendios presentaron mayor malestar relacionado con el cambio climático, más consumo problemático de sustancias y menor resiliencia psicológica que quienes no estuvieron expuestos de forma directa.

La evacuación, las pérdidas, el humo o el miedo a que el fuego regrese pueden mantener el malestar durante meses. La recuperación no debería limitarse a los daños materiales, sino incluir apoyo psicológico.

Señales de alerta que no deben ignorarse

La irritabilidad extrema, el aislamiento repentino y los pensamientos negativos persistentes requieren atención cuando su intensidad aumenta. También conviene observar cambios profundos en el sueño, cansancio continuo, pérdida de interés, consumo de alcohol u otras sustancias y referencias a hacerse daño.

El criterio editorial más prudente es no atribuir automáticamente estos cambios al calor o a la adolescencia. Cuando los síntomas se mantienen, interfieren con la vida cotidiana o causan preocupación, la familia debe consultar con un profesional sanitario.

Ante un peligro inmediato debe llamarse al 112. La Línea 024 ofrece atención gratuita, confidencial y disponible las 24 horas a personas con ideación o conducta suicida y a sus familiares. Este recurso no sustituye la atención presencial cuando resulta necesaria.

Cómo proteger la salud mental durante una ola de calor

Mantener rutinas y reducir la exposición al calor puede ayudar a proteger el bienestar emocional. Itersia aconseja conservar horarios razonables de sueño y comidas, planificar alguna actividad diaria y mantener el contacto frecuente con personas de confianza.

Cuando la vivienda no pueda mantenerse fresca, puede recurrirse a bibliotecas, centros juveniles u otros refugios climáticos. La hidratación, el descanso y evitar el alcohol y otras sustancias ayudan a reducir tanto el malestar físico como la impulsividad.

Las técnicas de respiración, escritura o atención plena pueden servir de apoyo, al igual que limitar las redes sociales si aumentan la ansiedad. Ninguna sustituye una evaluación profesional ante síntomas graves.

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