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El error con la silla del coche que muchos padres cometen en la vuelta al cole

revisar silla de coche niños

La vuelta al cole también debería incluir una revisión de la silla del coche de los niños. Después de las vacaciones, unos centímetros de crecimiento, un arnés demasiado holgado o un anclaje que se ha movido durante los viajes de verano pueden hacer que el sistema de retención infantil no esté correctamente ajustado.

Septiembre devuelve a miles de familias a los trayectos diarios en coche hasta el colegio. Son desplazamientos conocidos y generalmente cortos, pero precisamente la rutina y las prisas pueden favorecer pequeños descuidos relacionados con la seguridad.

Por eso, antes de recuperar definitivamente los horarios escolares, conviene dedicar unos minutos a comprobar el sistema de retención infantil (SRI). Norauto, compañía europea de equipamiento y mantenimiento multimarca del automóvil, con más de 50 años de experiencia, ha recopilado cinco revisiones especialmente importantes después del verano.

El ‘estirón’ del verano puede hacer que la silla necesite un nuevo ajuste

El primer paso es comprobar si la silla sigue correctamente adaptada a la altura actual del niño. Puede parecer evidente, pero unos centímetros de crecimiento son suficientes para que sea necesario modificar el reposacabezas o la posición del arnés.

Después de varias semanas de vacaciones, esta es una de las comprobaciones que más fácilmente se pasan por alto.

En las sillas orientadas a favor de la marcha que utilizan arnés, este debe salir a la altura de los hombros o ligeramente por encima, según recuerda la compañía.

También hay que comprobar los límites establecidos por el fabricante para asegurarse de que el pequeño continúa dentro del rango para el que está homologado el sistema de retención infantil.

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Revisar el Isofix después de los viajes de verano

Los anclajes deben revisarse especialmente si la silla se ha instalado y desinstalado durante las vacaciones. Viajes, cambios de coche o unos días con los abuelos pueden hacer que una silla que llevaba meses correctamente colocada haya cambiado de posición.

Si utiliza Isofix, hay que verificar que los conectores indiquen que están correctamente fijados. Cuando el modelo incorpora Top Tether o pata de apoyo, también es necesario comprobar que estos elementos se encuentran colocados y tensados conforme a las instrucciones del fabricante.

No debería darse por hecho que una silla está bien instalada simplemente porque no se ha detectado ningún movimiento evidente.

El sencillo ‘test de la pinza’ para comprobar el arnés

Un arnés demasiado holgado puede reducir la protección que ofrece la silla, y existe una comprobación muy sencilla que permite detectar si necesita ajustarse.

Una vez abrochado el niño, se intenta pellizcar con los dedos la cinta del arnés. Si es posible formar una pinza con la cinta, significa que está demasiado suelta y necesita ajustarse.

La llegada de temperaturas más bajas introduce además otro factor que merece atención: las prendas gruesas.

Abrigos y chaquetas voluminosas pueden interferir en el ajuste del arnés o del cinturón, por lo que no deberían quedar entre el sistema de sujeción y el cuerpo del menor cuando impidan un ajuste adecuado.

Arena, comida y crema solar también pueden afectar a la silla

Después del verano conviene realizar una limpieza a fondo, pero siempre respetando las instrucciones del fabricante. Arena de la playa, migas, bebidas o restos de protectores solares pueden acumularse en diferentes partes del sistema.

Las fundas desmontables pueden lavarse siguiendo las indicaciones específicas de cada modelo y utilizando los productos permitidos por el fabricante.

Hay que prestar especial atención a los mecanismos de seguridad. No deben utilizarse productos químicos agresivos ni realizarse limpiezas que puedan deteriorar hebillas, arneses u otros componentes esenciales.

Una silla antigua también merece una revisión especial

El paso del tiempo, el uso y las temperaturas extremas pueden deteriorar los materiales de una silla infantil. Por eso, cuando se reutiliza la de un hermano mayor o se utiliza un modelo con varios años, resulta especialmente importante inspeccionarla.

Hay que buscar posibles grietas, deformaciones, piezas deterioradas, daños en el material de absorción de impactos o problemas en arneses y cierres.

También debe consultarse la información facilitada por el propio fabricante sobre la vida útil del modelo concreto, ya que no existe una única antigüedad válida para todas las sillas.

Y existe otra circunstancia especialmente importante: si una silla ha estado implicada en un accidente, debe seguirse lo indicado por su fabricante respecto a su sustitución, aunque aparentemente no presente daños.

Las prisas de la vuelta al cole también cuentan

Los desplazamientos cotidianos al colegio merecen las mismas precauciones que un viaje largo. La distancia recorrida no cambia la necesidad de que el menor vaya correctamente sujeto.

«Los trayectos cortos de casa al colegio son donde más descuidos se cometen. Las prisas por llegar a tiempo y la rutina son algunos de los motivos», explica María José Hontanilla, responsable de mercado de Confort Bebé de Norauto.

La especialista recuerda además que una silla mal instalada o un arnés incorrectamente ajustado pierde capacidad de protección ante un frenazo o un impacto.

Por eso, además de comprar libros, preparar mochilas y recuperar horarios, septiembre puede ser un buen momento para incorporar una tarea más a la lista: comprobar que la silla del coche sigue adaptándose correctamente al niño después del verano.

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