Newsletter

El Flash sigue superando a los helados: estos son los 10 favoritos del verano

helados favoritos del verano

Dicen que no hay verano sin beso pero… ¿y sin helado? Puede que el amor de verano dure poco, pero la mancha de chocolate sobre una camiseta blanca tiene capacidad para acompañarnos durante todas las vacaciones.

Para resolver una de las grandes dudas de la temporada, se ha preguntado a los vecinos de un pequeño pueblo salmantino de apenas 100 habitantes cuál es su helado favorito. No se trata de una encuesta científica, ni cuenta con un complicado margen de error, pero tiene algo que muchos estudios no pueden ofrecer: conversaciones mantenidas a la fresca, recuerdos de infancia y opiniones defendidas con una sorprendente intensidad.

El resultado reúne cucuruchos, polos, sándwiches, clásicos que se resisten a desaparecer y alguna elección que técnicamente ni siquiera debería competir en la categoría. Estos son los 10 helados favoritos del pueblo, ordenados para dejar el veredicto más importante para el final.

Fantasmikos, los helados que siempre se comparten

Fantasmikos helados favoritos

Los Fantasmikos son los de siempre, los que consiguen que abrir una bolsa parezca un pequeño sorteo. Da igual cuántas veces se hayan comprado, pues siempre se mira con ilusión qué colores han tocado, como si entre ellos pudiera aparecer una edición secreta capaz de cambiar el verano.

Son pequeños, refrescantes y permiten probar varios sabores sin tener que comprometerse con uno solo. El problema es que nunca se compra una bolsa únicamente para quien la paga. En cuanto aparece, surge alguien que asegura que solo quiere uno. Después llega otro. Y otro. Cuando el propietario vuelve a mirar, queda un Fantasmiko de un color que misteriosamente no le gusta a nadie.

Maxibon, para quienes no saben elegir

Maxibon helados favoritos

El Maxibon resuelve el dilema entre galleta y chocolate tomando una decisión muy razonable: quedarse con las dos cosas. Una mitad parece un sándwich helado y la otra se cubre de chocolate y trocitos crujientes.

Es el helado perfecto para las personas indecisas, aunque también presenta un debate estratégico. ¿Por qué lado se empieza? Hay quienes guardan la parte de chocolate para el final y quienes consideran que la vida es demasiado corta para esperar. En cualquier caso, termina siendo una merienda considerable y no un simple capricho.

Almendrado, el favorito de quienes saben lo que quieren

Almendrado helados favoritos

El almendrado suele ser elegido por personas que no necesitan dibujos animados en el envoltorio para disfrutar de un helado. Su combinación de vainilla, cobertura de chocolate y almendras funciona desde hace décadas sin necesidad de reinventarse.

Durante mucho tiempo tuvo fama de ser el helado de los adultos, especialmente de esos adultos que dicen que solo quieren “algo pequeño” y terminan escogiendo una pieza bastante contundente. No presume, no cambia de forma y no necesita sabores imposibles.

Copa Brasil, el postre que exige sentarse

Copa Brasil helados favoritos

La Copa Brasil no se come con prisas ni mientras se camina por la calle. Necesita cuchara, cierta tranquilidad y la paciencia suficiente para esperar unos segundos cuando está demasiado congelada.

Su combinación de helado, chocolate y nata la convierte en uno de esos postres que recuerdan a comidas familiares, bares de carretera y congeladores con puerta de cristal. Además, la copa vacía rara vez termina en la basura inmediatamente. Antes suele pasar una temporada guardando botones, monedas, tornillos o cualquier objeto que nadie sabe dónde colocar.

Calippo, el helado que obliga a trabajar

Calippo helados favoritos

El Calippo exige una técnica que se perfecciona con los años. Primero hay que empujarlo desde abajo. Después, controlar que no salga disparado y, finalmente, beber el líquido que se acumula en el fondo del envase.

Es refrescante, práctico y capaz de sobrevivir bastante bien a una tarde de piscina. Sin embargo, también ha provocado algunos de los lamparones más pegajosos del verano.

Frigopie, la merienda con forma de pie

Frigopie helados favoritos

Pocas ideas resultan tan extrañas y, al mismo tiempo, tan reconocibles como comerse un pie rosa con sabor a fresa. El Frigopie forma parte de la infancia de varias generaciones y continúa despertando curiosidad antes incluso de abrir el envoltorio.

Siempre aparece la misma tentación: empezar por los dedos y terminar por el talón, o hacerlo al revés para demostrar que uno nunca ha respetado las normas. No es el helado más grande ni el más sofisticado, pero probablemente sea el único que consigue que morder un dedo gordo resulte entrañable.

Drácula, chocolate por fuera y lengua de colores

Drácula helados favoritos

El Drácula es uno de esos helados cuyo atractivo comienza antes del primer mordisco. La cobertura oscura de chocolate esconde un interior de fresa y vainilla que acaba dejando pruebas evidentes en la boca.

Durante años, parte de su encanto consistió en comprobar de qué color quedaba la lengua. Era helado, postre y experimento científico al mismo tiempo. Tal vez no fuera el más refrescante para una tarde de calor extremo, pero sí uno de los que más conversación generaba después.

Twister, el helado que parece una atracción

Twister helados favoritos

El Twister tiene aspecto de haber salido de un parque de atracciones en miniatura. Sus colores, su forma en espiral y la mezcla de sabores hacen que resulte reconocible incluso desde lejos.

Es uno de los favoritos de quienes quieren un polo refrescante, pero consideran que un solo sabor es demasiado sencillo. Además, obliga a comer con cierta rapidez, porque las espirales empiezan a derretirse justo cuando se intenta averiguar qué parte sabe exactamente a cada cosa.

Negritón, el clásico que nunca fue discreto

Negritón helados favoritos

El Negritón es uno de esos helados que se reconocen antes incluso de abrir el envoltorio. Grande, contundente y cubierto de chocolate crujiente, nunca ha pretendido ser una elección ligera ni pasar desapercibido en el congelador.

Es el helado de quienes consideran que, ya puestos a merendar, más vale hacerlo en condiciones.

Flash, el ganador que ni siquiera necesita palo

Flash helados favoritos

Y finalmente aparece el Flash, demostrando que la sencillez todavía puede superar a cualquier helado. Es agua congelada con sabor, viene dentro de un tubo de plástico y puede encontrarse en colores que rara vez aparecen en la naturaleza.

No lleva cobertura de chocolate, almendras ni galleta. Cuesta poco, refresca mucho y siempre parece saber mejor después de pasar la tarde en la piscina, jugando en la calle o sentado a la sombra.

En este pequeño pueblo salmantino, el Flash continúa ocupando un lugar especial. Quizá porque recuerda a los veranos en los que bastaban unas monedas para ser feliz. Quizá porque se puede guardar durante semanas en el congelador. O quizá porque no hay lujo comparable a elegir el color antes que los demás y descubrir que todavía queda uno azul.

¡No te pierdas las mejores ntoicias para disfrutar en familia!

Suscríbete a nuestro boletín semanal con las noticias mas importantes para los niños.