Ahorrar 20, 50 o 100 euros al mes puede parecer poco cuando se tienen 18 o 20 años. Sin embargo, aprender a guardar una parte del dinero desde joven puede convertirse en una herramienta fundamental para afrontar uno de los grandes retos de su generación: poder independizarse y, algún día, comprar una vivienda.
Con los precios actuales, llegar a ese momento sin ningún ahorro previo hace todavía más complicado dar el paso. Por eso, el comienzo de la universidad o del primer trabajo puede ser una buena oportunidad para que los padres ayuden a sus hijos a adquirir hábitos financieros sencillos.
Un estudio realizado por Dynata para Revolut revela que el 80 % de los españoles considera que los jóvenes no están preparados para administrar correctamente sus finanzas. Además, un 63 % cree que alcanzar la independencia financiera antes de los 30 años resulta difícil.
Comprar una casa empieza mucho antes de buscar una hipoteca
El acceso a una vivienda se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para la independencia de los jóvenes españoles.
El último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España sitúa la tasa de emancipación juvenil en apenas el 14,5 % y señala que la edad estimada para independizarse alcanza ya los 30,2 años.
El problema no termina cuando se encuentra un trabajo. El precio medio de la vivienda libre utilizado en este informe alcanza los 223.000 euros y calcula que serían necesarios alrededor de 66.900 euros de ahorro previo para afrontar la entrada de una hipoteca, una cantidad equivalente a varios años de salario de una persona joven.
Ante cifras así, hablar con un hijo de ahorro a los 18 años deja de ser una cuestión abstracta. El dinero que consiga reservar durante sus primeros años de universidad o trabajo puede formar parte del colchón que necesitará más adelante para emanciparse.
Ahorrar no significa renunciar a todo

El objetivo no debería ser que los jóvenes dejen de salir, viajar o disfrutar de su dinero, sino enseñarles a no gastar automáticamente todo lo que reciben.
Según el estudio de Revolut, el 24 % de los españoles considera que los jóvenes están poco preparados para gestionar un presupuesto diario. Otro 18 % señala las dificultades para desarrollar hábitos de ahorro a largo plazo y un 17 %, la planificación financiera para el futuro.
Una forma sencilla de empezar puede ser establecer una cantidad fija de ahorro todos los meses. No tiene por qué ser elevada. La regularidad suele ser más importante que comenzar con grandes cantidades imposibles de mantener.
Por ejemplo, cuando un joven empieza a recibir una beca, su primer sueldo o una ayuda mensual de sus padres, puede acostumbrarse a reservar una pequeña parte antes de empezar a gastar.
Primero un colchón para imprevistos
Antes de pensar en reunir la entrada de una vivienda, conviene aprender a tener dinero reservado para las pequeñas emergencias.
Un 28 % de los participantes en el estudio señaló precisamente no haber contado con un fondo de emergencia como uno de sus principales errores financieros.
Una reparación del ordenador, un gasto relacionado con los estudios o un desplazamiento inesperado pueden desmontar fácilmente el presupuesto de un universitario.
Crear ese primer colchón enseña una idea sencilla: el ahorro no solo sirve para comprar cosas, también proporciona tranquilidad y margen para afrontar imprevistos.
Las aplicaciones pueden ayudar a visualizar el ahorro

Las herramientas digitales pueden facilitar que los jóvenes vean cuánto gastan y cuánto consiguen guardar.
Revolut ha ampliado este curso sus ventajas para estudiantes universitarios de entre 18 y 24 años. Entre ellas incluye una mejora adicional del 0,25 % en la rentabilidad del ahorro, con la posibilidad de alcanzar hasta un 2,53 % TAE, dependiendo del plan y de las condiciones aplicables.
La propuesta incorpora también suscripciones a herramientas como Canva, Superhuman o Kickresume, seis meses de ChatGPT Go y ventajas vinculadas a marcas utilizadas habitualmente por jóvenes.
Como ocurre con cualquier producto financiero, antes de contratar una cuenta o servicio conviene revisar sus condiciones, posibles costes y requisitos y comparar diferentes alternativas.
Los padres pueden enseñar algo que utilizarán toda la vida
Hablar de dinero en casa puede ser tan útil como enseñar otras habilidades necesarias para independizarse.
Los padres pueden ayudar a sus hijos a elaborar un presupuesto, controlar suscripciones, comparar precios y establecer pequeños objetivos de ahorro. También pueden plantear metas más lejanas: un máster, un viaje, la emancipación o ese primer dinero destinado algún día a la entrada de una vivienda.
Porque probablemente ningún joven de 18 años pueda ahorrar hoy todo lo que necesitará para comprar una casa. Pero sí puede empezar a adquirir un hábito.
Y en un momento en el que solo una pequeña parte de los jóvenes españoles consigue vivir fuera del hogar familiar, empezar a gestionar bien el dinero cuanto antes puede ayudarles a llegar al futuro con algo especialmente valioso: ahorro, autonomía y más capacidad para decidir cómo quieren comenzar su vida adulta.



