Newsletter

El vermut vuelve a estar de moda en Madrid: 4 barras y 8 botellas para entender por qué

Bodega de la Ardosa

Durante un tiempo, la hora del vermut pareció quedarse asociada a otra generación. La cerveza, el gin-tonic, los cócteles y, más tarde, el tardeo fueron ganando protagonismo. Pero algo ha cambiado: las barras vuelven a llenarse a mediodía y tomar el vermut en Madrid vuelve a ser un ritual social.

No es solo nostalgia. El regreso coincide con el interés por el ocio diurno, los productos con historia y las bebidas de menor graduación que muchos combinados. Además, han aparecido elaboraciones que se alejan del tradicional vermut rojo para jugar con rosados, vinos de Jerez, uvas atlánticas, perfiles salinos e incluso alternativas sin alcohol.

Cuatro barras que explican la cultura del vermut en Madrid

Madrid nunca llegó a abandonar completamente el vermut, y algunas barras permiten entender por qué esta costumbre ha sobrevivido hasta convertirse otra vez en tendencia. Mucha gente solía decir «vamos a tomar el vermut», cuando en realidad se referían al aperitivo. Hay otras opciones que están muy implantadas en Italia que todavía no han cuajado del todo en nuestro país. hablamos del cada vez más demandado Aperol, que combinado con un buen proseco es una maravilla o el cada día más decadente Campari. Aquí os ponemos una muestra de templos madrileños donde degustar de esta estupenda bebida.

Bodega de la Ardosa, el Madrid que no necesitaba reinventarse

Bodega de la Ardosa

Abierta en 1892, Bodega de la Ardosa conserva ese ambiente de taberna en el que el vermut de grifo parece estar exactamente donde debe estar. En la calle Colón, en Malasaña, mantiene parte de su decoración histórica y una oferta donde el aperitivo convive con su conocida tortilla, canapés y salazones.

Es precisamente ese carácter poco impostado lo que conecta ahora con una generación que vuelve a valorar las barras tradicionales y los sabores reconocibles.

Bar Trafalgar, el aperitivo clásico en clave contemporánea

Bar Trafalgar

En Chamberí, Bar Trafalgar representa otra cara del fenómeno. No intenta reproducir una taberna antigua, pero ha convertido el momento del aperitivo y el vermut en parte natural de un bar que funciona durante todo el día.

Su gran barra, el ambiente de barrio y una estética más contemporánea muestran cómo el vermut ha dejado de pertenecer únicamente al bar de toda la vida para entrar también en locales cosmopolitas.

La Hora del Vermut, para quien quiere probar más allá del rojo de grifo

Mercado de San Miguel

La propia especialización es otro síntoma de este regreso. La Hora del Vermut reúne más de 80 referencias procedentes de diferentes puntos de España, además de variedades de grifo y aperitivos clásicos como gildas, banderillas, encurtidos y conservas.

Su espacio en el Mercado de San Miguel permite comprobar que bajo la palabra vermut caben hoy muchos más estilos de los que conocía el consumidor hace unas décadas.

La Tarara, una taberna de barrio con una treintena de vermuts

La Tarara Arganzuela

En Arganzuela, La Tarara actualiza el concepto de taberna sin renunciar a lo reconocible. Su oferta ronda la treintena de vermuts, con referencias llegadas desde Galicia hasta Cádiz, La Rioja o Cataluña.

Boquerones, aperitivos y sus planchaditos completan una propuesta que resume bastante bien la nueva etapa del vermut: tradición sí, pero sin quedarse anclada en el pasado.

De los vermuts clásicos a una generación que experimenta

botellas de vermut en Madrid

Zarro, Yzaguirre, Miró o Martini forman parte del imaginario clásico del vermut, marcas que durante décadas ayudaron a convertirlo en sinónimo de aperitivo. Pero la categoría se ha ensanchado y las nuevas propuestas explican buena parte de su actual atractivo.

Lustau Vermut Rosé (Rosado)

Lustau lleva el vermut hacia el terreno rosado con un ensamblaje de Fino, Moscatel y Tintilla de Rota. Sus diez botánicos aportan notas florales, herbáceas y especiadas, con recuerdos de fresa silvestre y flor de azahar.

Garvey Vermut Marinero (Algas)

Aquí la innovación viene literalmente del mar. Garvey combina vinos de Jerez con botánicos de la bahía de Cádiz y algas del litoral, buscando un perfil con un marcado punto salino y atlántico.

Astobiza Vermouth (Txacoli)

Astobiza demuestra hasta dónde puede cambiar el resultado modificando el vino de partida. Su vermut blanco se elabora con Ondarrabi Zuri, la uva característica del txakoli, junto a botánicos como ajenjo y cítricos.

Roots Divino Bianco (Sin alcohol)

El movimiento también alcanza a quienes no quieren beber alcohol. Roots Divino Bianco es un aperitivo sin alcohol de perfil herbal y cítrico, con romero, tomillo y orégano, pensado para ocupar un terreno similar al del vermut blanco en combinados y spritz.

Martini Fiero (Naranjas y cítricos)

vermut Martini Fiero

Martini ha llevado su perfil clásico hacia sabores más directos con Fiero, elaborado a partir de vinos blancos y sabores naturales de fruta, donde dominan la naranja y la ralladura de cítricos. La propia marca lo propone especialmente para el formato spritz.

Noilly Prat (Francia)

No todo lo que está regresando es nuevo. Noilly Prat lleva más de 200 años elaborando vermut en el sur de Francia y mantiene referencias como Original Dry, Extra Dry, Ambré y Rouge. Su renovado interés encaja con el gusto actual por perfiles más secos y gastronómicos.

Siderit Vermut (Sin azúcares)

Desde Cantabria llega una propuesta especialmente singular. Siderit presenta su vermut como el primer vermut comercial sin azúcares añadidos, elaborado con vinos y botánicos y lanzado originalmente en 2016.

Perucchi Gran Reserva Selección Especial (Barricas de brandy)

Perucchi une innovación y memoria. Su Selección Especial parte de su Gran Reserva y pasa dos años en antiguas barricas que habían contenido brandy, añadiendo otra capa de complejidad a una casa que elabora vermut desde 1876.

La hora del vermut ya no es como antes

El gran cambio no consiste únicamente en que se vuelva a beber vermut, sino en que ahora se bebe de muchas formas distintas. Sigue existiendo el vaso con hielo, naranja y sifón, pero comparte barra con rosados, vermuts atlánticos, versiones secas, elaboraciones envejecidas y alternativas sin alcohol.

Quizá por eso la vieja pregunta de «¿quedamos para tomar el vermut?» vuelve a sonar sorprendentemente actual. Madrid nunca terminó de olvidarla; simplemente estaba esperando el momento para recuperarla.

¡No te pierdas las mejores ntoicias para disfrutar en familia!

Suscríbete a nuestro boletín semanal con las noticias mas importantes para los niños.