Congelar óvulos o someterse a un tratamiento de reproducción asistida empieza a formar parte de los beneficios laborales que ofrecen algunas grandes empresas. Lo que hace unos años podía parecer una medida excepcional se está extendiendo entre compañías que buscan atraer y retener talento, especialmente entre los trabajadores más jóvenes. Empezó en Estados Unidos pero ya ha llegado a Europa y España.
Y, precisamente, nuestro país ocupa una posición destacada en reproducción asistida lo que podría atraer a los profesionales de otros países que necesiten de estos tratamientos.
Un reportaje publicado por El Mundo este 18 de septiembre analiza esta nueva tendencia y señala que algunas multinacionales llegan a ofrecer hasta 40.000 euros a sus empleados para financiar tratamientos de fertilidad.
La medida abre, sin embargo, un debate que va mucho más allá de las ventajas laborales: ¿estas ayudas facilitan realmente la maternidad y la paternidad o pueden contribuir indirectamente a retrasarlas?
Empresas que pagan la congelación de óvulos y la fecundación ‘in vitro’
Cada vez más compañías incorporan ayudas para tratamientos de fertilidad dentro de sus paquetes de beneficios para empleados.
Según recoge El Mundo, estos programas pueden incluir desde congelación de óvulos hasta fecundación ‘in vitro’ (FIV) y otros procedimientos relacionados con la reproducción asistida.
La tendencia comenzó a ganar visibilidad especialmente en grandes compañías tecnológicas estadounidenses y se ha extendido progresivamente a otros sectores y países.
El reportaje señala casos como Barclays, que permite a sus empleados —hombres o mujeres— acceder a un servicio de fertilidad de hasta 40 semanas, o Spotify, que incorporó estas prestaciones dentro de sus políticas laborales.
El coste de estos tratamientos es uno de los factores que explica el atractivo del beneficio. Un tratamiento de congelación de óvulos puede situarse entre 2.000 y 4.000 euros, dependiendo del país y del procedimiento, mientras que determinados programas empresariales pueden cubrir cantidades muy superiores.

Un beneficio laboral que las empresas utilizan para atraer talento
La fertilidad se está convirtiendo también en una herramienta de captación y fidelización de trabajadores.
Las compañías compiten por profesionales cualificados y los beneficios relacionados con la salud, la conciliación y la vida personal tienen cada vez más peso a la hora de diferenciar una oferta laboral.
Un dato recogido por El Mundo resulta especialmente significativo: el 73% de las empresas multinacionales estadounidenses con más de 20.000 trabajadores ofrece asistencia médica relacionada con tratamientos de fertilidad, frente al 53% de las empresas de menor tamaño.
El fenómeno no se limita a Estados Unidos. La tendencia está llegando a Europa y España aparece como un país especialmente atractivo para estos tratamientos, tanto por su legislación como por el desarrollo de la medicina reproductiva.
El temor a llegar a los 35 años y descubrir que puede ser más difícil
Una de las razones que está impulsando estos tratamientos es el retraso progresivo de la maternidad y el desconocimiento sobre cómo cambia la fertilidad con la edad.
El reportaje de El Mundo recoge el testimonio de Laura Della Quintana, de la Federación Española de Futbolistas, que decidió congelar sus óvulos después de informarse sobre fertilidad.
Su reflexión resume una preocupación compartida por muchas mujeres: «Nadie me dijo lo que pasa a partir de los 35 años».
La preservación de óvulos permite conservarlos para intentar utilizarlos posteriormente, pero no garantiza un embarazo futuro. La edad a la que se realiza el procedimiento, la reserva ovárica y otros factores individuales influyen en las posibilidades posteriores.
Por ello, los especialistas insisten en la importancia de disponer de información médica adecuada antes de tomar una decisión.
España se convierte en destino para tratamientos de fertilidad

España ocupa una posición destacada en reproducción asistida y atrae también a pacientes procedentes de otros países.
Algunas clínicas españolas reciben pacientes internacionales que encuentran aquí tratamientos que pueden estar sometidos a mayores restricciones en sus países de origen.
La legislación española y la experiencia acumulada de las clínicas de reproducción asistida han contribuido a crear un sector con una importante presencia internacional.
Esto hace que España pueda desempeñar un doble papel en esta nueva tendencia: como país en el que las empresas comienzan a incorporar estos beneficios y como destino para trabajadores de multinacionales extranjeras que necesitan acceder a determinados tratamientos.
El debate: ayudar a preservar la fertilidad o facilitar ser madre antes
La principal controversia aparece cuando estas ayudas empresariales se presentan como respuesta a las dificultades para compatibilizar maternidad y carrera profesional.
Financiar la congelación de óvulos puede proporcionar una opción más a una trabajadora que libremente quiera retrasar la maternidad. Pero distintos expertos plantean que no debería sustituir medidas de conciliación, permisos adecuados o políticas laborales que permitan tener hijos sin penalizar la carrera profesional.
El mismo debate aparece en el deporte profesional. El Mundo explica que futbolistas como Alexia Putellas, Olga Carmona y Patri Guijarro han reclamado ayudas para preservar la fertilidad, mientras otras deportistas plantean que la verdadera solución debería pasar también por hacer compatible la maternidad con una carrera deportiva.
La cuestión de fondo es similar en una oficina, una empresa tecnológica o un campo de fútbol: preservar la fertilidad amplía las posibilidades de elección, pero no debería convertir el retraso de la maternidad en la única forma de desarrollar una carrera profesional.
La incorporación de estos tratamientos a los beneficios laborales abre así una nueva etapa en las políticas de recursos humanos. Después del seguro médico, el teletrabajo o los planes de pensiones, la fertilidad empieza a entrar también en la negociación entre empresas y trabajadores.
Y probablemente el debate no estará únicamente en cuánto están dispuestas a pagar las compañías, sino en algo mucho más profundo: si estas medidas proporcionan más libertad para decidir cuándo formar una familia o simplemente ayudan a posponer esa decisión.



